06 febrero

De la vigilancia tradicional a la protección crítica: cómo doblar el salario en seguridad privada

La protección de infraestructuras críticas está redefiniendo la seguridad privada y abre la puerta a sueldos más altos y contratos alineados con los estándares europeos.


Tradicionalmente, la seguridad privada ha estado asociada casi en exclusiva a la figura del vigilante uniformado. Sin embargo, el sector está experimentando una profunda transformación en la que la protección de infraestructuras críticas –energía, transporte, agua, telecomunicaciones o logística— se ha convertido en un ámbito estratégico, mucho más técnico y mejor remunerado.

Ya existen compañías españolas que empiezan a acceder a contratos de protección de infraestructuras críticas, pero el perfil de las adjudicatarias ha cambiado. Ya no compiten solamente con "vigilantes uniformados", sino con un modelo integral que combina seguridad física, tecnología, ciberseguridad y coordinación institucional. Además, el mercado de la protección crítica no está reservado únicamente a empresas de seguridad privada, sino que se articula en torno a tres tipos de compañías.

Los tres actores del nuevo mercado de la seguridad de infraestructuras críticas

1. Empresas de seguridad con oferta evolucionada

En este grupo figuran grandes compañías de seguridad privada que han ampliado su catálogo más allá de la vigilancia básica, integrando tecnología y aportando capacidades de control, resiliencia y análisis, complementarias a la oferta de seguridad física.

Algunos ejemplos son:

Trablisa: con más de 50 años de experiencia en seguridad privada, ha evolucionado hacia servicios especializados para infraestructuras críticas: diseño y ejecución de planes de protección, vigilancia inteligente y adaptación normativa. Opera en logística, transporte y entornos con elevados requisitos técnicos.

Prosegur: la multinacional española integra protección física y ciberseguridad. Su división Cipher trabaja en defensa de infraestructuras esenciales frente a ciberataques, monitorización avanzada y Centro de Operaciones de Seguridad (SOC), alineándose con los estándares de protección híbrida de la UE y de la OTAN.

Securitas España: aunque la evolución del grupo Securitas AB avanza más rápido en otros países –especialmente en los nórdicos–, en España está reforzando su oferta en vigilancia inteligente, tecnología de monitorización, respuesta móvil y coordinación con autoridades –factores clave en contratos de infraestructuras críticas.

2. Empresas tecnológicas españolas con rol clave en protección crítica

Aunque estas firmas no pertenecen al sector clásico de la seguridad privada, son actores relevantes porque aportan capacidades técnicas cada vez más solicitadas en contratos estratégicos, orientadas a la protección de infraestructuras críticas frente a amenazas híbridas –aquellas que combinan riesgos físicos y cibernéticos–.

GMV: compañía tecnológica española líder en sistemas críticos, ciberseguridad, movilidad inteligente y defensa. Desarrolla tecnología que se integra en plataformas de vigilancia, resiliencia digital, sistemas de control y soluciones de protección avanzada (SOC, interoperabilidad OT/IT) esenciales para protección de infraestructuras críticas.

* Startups tecnológicos como XRF (XReality Factory): XRF está aplicando IA y plataformas de mando y control en seguridad estratégica y protección de infraestructuras, colaborando incluso con Defensa y con la OTAN. Este tipo de perfil tecnológico abre puertas a contratos público-privados de alto nivel más allá de servicios clásicos de vigilancia.

3. Empresas especializadas en segmentos de seguridad crítica

A este ecosistema se suman empresas españolas centradas en soluciones tecnológicas específicas para entornos críticos, por ejemplo, integradores de sistemas de control de accesos y videovigilancia para infraestructuras y proveedores de seguridad electrónica industrial y sensórica avanzada.

Qué impulsa esta tendencia

La transformación del sector no es casual. Responde a varios factores estructurales:

* Las nuevas directivas y regulaciones europea, como el NIS2 y CER, que obligan a los operadores críticos a elevar sus estándares de protección técnica y resiliencia.

* El aumento de amenazas híbridas, lo que exige soluciones integradas de seguridad.

* La preferencia de las administraciones por empresas que dispongan de SOC y que cuenten con capacidades en ciberseguridad y vigilancia física.

En España, un vigilante dedicado a la protección de infraestructuras críticas puede percibir un salario entre un 30% y un 70% mayor que uno destinado a un centro comercial, en función del contrato, la empresa y la experiencia. En mercados europeos más avanzados, este diferencial puede acercarse a duplicar el sueldo de la vigilancia convencional.

Cómo acceder a estos contratos: el perfil que buscan las empresas

Las empresas españolas que resultan adjudicatarias de los contratos más avanzados –especialmente los alineados con los marcos de la UE y la OTAN de protección híbrida y resiliente– no buscan vigilantes con salarios asumibles. Buscan perfiles técnicos, con capacidad de análisis, mentalidad regulatoria y fiabilidad institucional. En consecuencia, los trabajadores que dan el salto de la "seguridad privada tradicional" a la "seguridad crítica" multiplican su valor profesional. Las competencias clave que se deben tener para ello son:

* Conocimientos básicos de infraestructuras críticas (energía, agua, transporte o telecomunicaciones) y de procedimientos de seguridad y continuidad operativa.

* Manejo de sistemas avanzados de CCTV, control de accesos, alarmas y protocolos de incidentes.

* Cultura de cumplimiento normativo, dejando de lado la improvisación.

Se valoran especialmente formaciones específicas en protección de infraestructuras críticas, continuidad de negocio y normativa europea, siempre procedentes de universidades o centros especializados, no de academias de bajo coste.

Para acceder a este mercado, los profesionales deben desvincular su perfil de la seguridad privada y la vigilancia tradicionales, evitando encasillarse como "vigilante" o "jefe de servicios". En su lugar, deben reforzar su papel en ámbitos como la protección de infraestructuras críticas, la gestión de riesgos operativos, la continuidad y resiliencia del servicio, la seguridad física integrada con tecnología y la coordinación público-privada.

Empresas donde encaja este perfil: Trablisa, Eulen Seguridad, Securitas (servicios avanzados) y contratas de energía, aeropuertos y logística.

Salario típico: 30.000–45.000 euros en España; 10.000–15.000 euros más en Europa.

El perfil técnico más demandado en Europa

Una vez adquirida experiencia, el perfil técnico más demandado en Europa es el que está preparado para responder ante contratos complejos. Para ello, el profesional debe aportar:

* Análisis de riesgos aplicado a infraestructuras.

* Diseño y ejecución de planes de protección.

* Planes de continuidad y resiliencia.

* Coordinación con Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y autoridades reguladoras.

* Comprensión de amenazas híbridas y capacidad de anticiparse a ellas.

Certificaciones más valoradas:

* ISO 31000 (gestión de riesgos).

* ISO 22301 (continuidad de negocio).

* CPP, especialmente valorada en multinacionales.

* PSP (ASIS) de protección avanzada.

* Fundamentos de ciberseguridad.

* Formación en OT/ICS Security (nivel conceptual).

* Cursos relativos a los marcos de la UE y la OTAN sobre NIS2, CER y la protección de servicios esenciales.

No es necesario tener todas estas certificaciones, basta con dos o tres bien elegidas.

Empresas españolas que más necesitan y más demandarán este perfil: Prosegur (Cipher/SOC/ proyectos híbridos), Securitas (proyectos críticos), GMV (seguridad técnica) e integradores tecnológicos de infraestructuras

Banda salarial: 45.000–75.000 euros en España; 65.000–100.000 euros en Europa.

El nivel estratégico: dirección de seguridad integral

En este ecosistema floreciente, los perfiles más valorados actualmente, tanto por necesidad como por crecimiento de mercado, son los directivos con visión europea capaces de:

* Liderar seguridad integral (física + digital).

* Gestionar crisis reales.

* Ser interlocutores válidos con la Administración y clientes estratégicos.

* Entender el lenguaje del regulador y del negocio.

Estos perfiles directivos se sitúan en el nivel más alto de este mercado, ocupando posiciones de máxima responsabilidad al frente de las direcciones de seguridad de compañías energéticas, operadores de transporte, empresas de telecomunicaciones, data centers y grandes integradores europeos.

Para alcanzar este nivel, resulta imprescindible contar con una formación especializada y un conjunto de certificaciones clave, entre las que destacan:

* Máster en Seguridad, Riesgos o Resiliencia.

* Formación avanzada en NIS2/CER.

*Conocimiento sólido en GRC (Governance, Risk & Compliance).

*Certificación CPP (ASIS) o equivalente.

Banda salarial: 80.000–120.000 euros en España; 120.000–180.000 euros en Europa.

Conclusiones clave

* La brecha no es geográfica, es de perfil profesional.

* El salario medio de un vigilante en Europa se sitúa entre los 25.000 y 30.000 euros anuales, mientras que el de un profesional especializado en la protección de infraestructuras críticas –alineado con los estándares de la UE y la OTAN– asciende a un rango de entre 60.000 y 120.000 euros.

* El perfil más escaso y mejor remunerado es el de OT/ICS Security, especialmente en sectores como la energía, el agua, el transporte y la industria.

* Solo los perfiles con formación técnica, conocimiento de procedimientos críticos y capacidad de coordinación institucional pueden acceder a este mercado.

* España tiene un enorme margen de crecimiento, pero solo para quienes sepan posicionarse correctamente.


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