03 noviembre

Los trabajadores de seguridad privada de Son Sant Joan reclaman más efectivos para la próxima temporada turística

La previsión de volumen de pasajeros aumentará todavía más en 2027 y señalan que la carga de trabajo durante esta campaña ha sido muy alta


Los trabajadores de la seguridad privada de Son Sant Joan reclaman más efectivos de cara a la próxima temporada turística. La previsión de volumen de pasajeros aumentará todavía más en 2027 y señalan que la carga de trabajo que han soportado ha sido muy alta durante la temporada que dejamos atrás.

En el sindicato UGT admiten que en momentos puntuales se han formado colas que ha costado canalizar en el número de filtros. Señala el responsable del sector de seguridad, Rafael Chamarro, que hay que aumentar la contratación y sobrepasar los algo más de 500 trabajadores, pero también la cantidad de filtros.

Con todo, recuerda que, a día de hoy, el tránsito no es comparable al de la temporada alta, pero todavía hay gran afluencia de viajeros.

Hay que recordar que la Asociación de Líneas Aéreas, ALA, prevé para esta temporada de invierno más de 10 millones de asientos en los aeropuertos de Baleares, lo que supone un incremento del 4,4 por ciento respecto al invierno pasado. En Palma será del seis por ciento.

Siendo esta la dinámica y ante un verano que podría seguir la misma senda, Chamarro sostiene que está siendo muy complicado encontrar personal en este sector; especialmente, por el prácticamente imposible mercado de la vivienda y, con aún más complicaciones, en el aeropuerto de Ibiza.


Los trabajadores tienen derecho a percibir un 10% de intereses si la empresa les abona tarde el salario

El artículo 29.3 del Estatuto de los Trabajadores establece el importe a abonar si la compañía no cumple con su obligación.


Todos los trabajadores esperan el final del mes para cobrar su salario; una obligación que toda empresa debe cumplir y que si se da la circunstancia de que no lo hace, tendría consecuencias legales por retrasos en el abono de las nóminas.

Ante esta obligación, el Estatuto de los Trabajadores, en su artículo 29.3, establece que "el interés por mora en el pago del salario será el diez por ciento de lo adeudado".

Por ello, tal y como recoge la normativa, cuando una compañía no ingresa el sueldo en la fecha correspondiente, el trabajador puede reclamar no solamente el dinero que le corresponde, sino también un interés adicional por el retraso.

La normativa también recoge en el primer apartado del mismo artículo que la liquidación y el pago del salario deben realizarse puntualmente y de forma documentada, en la fecha y lugar acordados. Además, el periodo de abono de las retribuciones periódicas no puede superar un mes.

Según establece el reglamento, el interés por mora salarial está fijado en un 10% anual, por lo que la cantidad que puede reclamar el empleado depende del dinero pendiente y del tiempo que haya transcurrido hasta recibirlo.

Para los trabajadores que hayan sufrido esta situación, el primer paso recomendable es presentar una reclamación por escrito a la empresa. En ella se debe solicitar el salario pendiente y los intereses correspondientes, indicando cuándo tendría que haberse realizado el ingreso.

Si la compañía no responde o rechaza la petición, el empleado puede acudir al servicio de mediación laboral de su comunidad autónoma y, si no existe acuerdo, presentar una demanda ante los juzgados de lo social.

El plazo general para reclamar cantidades salariales es de un año desde la fecha en la que debieron abonarse, según establece el artículo 59 del Estatuto de los Trabajadores.


29 octubre

El Supremo aclara cuándo llegar tarde al trabajo o el tiempo de desayuno son parte de la jornada laboral

La resolución no crea un nuevo derecho para todos los empleados, pero sí limita la posibilidad de que las empresas eliminen beneficios ya reconocidos a su plantilla.


Muchos trabajadores en España dan por hecho que unos minutos de margen al entrar al trabajo o la pausa para desayunar forman parte de su jornada laboral. Sin embargo, no siempre es así. Una sentencia del Tribunal Supremo ha aclarado que estos tiempos pueden computarse como trabajo efectivo, pero solo cuando existe un acuerdo previo, un convenio colectivo o una condición laboral que así lo reconozca.

La resolución, dictada el 5 de marzo de 2024, analiza un conflicto entre una entidad bancaria y varios sindicatos a raíz de la implantación de un sistema de registro horario. La entidad consideró que determinados tiempos, como la pausa para desayunar o los minutos de cortesía en la entrada al trabajo, debían dejar de contabilizarse como jornada efectiva. Los sindicatos defendieron que esos derechos ya habían sido reconocidos en acuerdos laborales anteriores y no podían desaparecer por la simple introducción de una nueva herramienta de control horario. 

El alto tribunal acabó dando la razón a los representantes de los trabajadores. En conceto, concluyó que para determinados colectivos con horario rígido cubiertos por un acuerdo empresarial de 1991, los fichajes realizados durante los 15 minutos posteriores a la hora oficial de entrada debían seguir considerándose puntuales a efectos laborales.

Además, el Supremo confirmó que el tiempo destinado al desayuno también debía mantenerse como trabajo efectivo para los empleados afectados por ese acuerdo, que contemplaba pausas de hasta 20 minutos dentro de la jornada.

Lo que realmente dice el Estatuto de los Trabajadores

La sentencia no crea un nuevo derecho para todos los trabajadores españoles. De hecho, el propio marco legal ya establece que el tratamiento de los descansos depende en buena medida de lo pactado entre empresa y trabajadores.

El artículo 34 del Estatuto de los Trabajadores señala que, cuando la jornada continuada exceda de seis horas, debe existir un descanso mínimo de 15 minutos. No obstante, añade expresamente que ese periodo solo se considerará tiempo de trabajo efectivo cuando así lo establezca un convenio colectivo o el propio contrato de trabajo.

En otras palabras, la conocida pausa para el café o el desayuno no computa automáticamente como tiempo trabajado. Su consideración depende de las condiciones aplicables en cada empresa o sector.

Actas de la reunión definitiva Comité / Empresa y calendario vacacional para 2027

Desde la Sección Sindical de UGT en Trablisa Sevilla ponemos a vuestra disposición el acta de la reunión definitiva para las vacaciones de 2027, celebrada en las oficinas de la empresa. De igual forma os dejamos el calendario vacacional para 2027.

Cualquier duda o aclaración al respecto estaremos a vuestra disposición para resolverla y ayudaros en todo lo que necesiteis en los canales ordinarios.






27 octubre

Los trabajadores con más de 18 meses de contratos temporales en 2 años se convierten en fijos

El Estatuto de los Trabajadores establece los requisitos para encadenar contratos temporales y los casos en los que los empleados adquieren la condición de fijos.


Los trabajadores que acumulan más de 18 meses con contratos temporales en un periodo de dos años pueden adquirir la condición de fijos en determinadas circunstancias. Así lo establece el artículo 15 del Estatuto de los Trabajadores, que regula la duración de los contratos y los supuestos en los que la contratación temporal debe convertirse en indefinida.

Esta norma genera dudas frecuentes entre los empleados, especialmente sobre cuánto tiempo pueden encadenar contratos temporales, qué requisitos deben cumplirse para convertirse en fijos y qué ocurre si la empresa no reconoce este derecho.

Para resolver estas cuestiones, la mejor opción es consultar el Estatuto de los Trabajadores, que recoge las condiciones de la contratación temporal y las consecuencias de incumplir los límites legales.

¿Cuándo pasa a fijo?

El artículo 15 establece que "el contrato de trabajo se presume concertado por tiempo indefinido". Por tanto, la contratación temporal constituye una excepción que debe estar justificada por alguna de las causas previstas en la ley.

En concreto, los contratos de duración determinada solo pueden celebrarse por circunstancias de la producción o para sustituir a otra persona trabajadora. Además, la empresa debe especificar en el contrato la causa que justifica la temporalidad y su duración prevista.

Uno de los supuestos que permite adquirir la condición de fijo aparece cuando un trabajador acumula más de 18 meses contratado durante un periodo de 24 meses, mediante dos o más contratos por circunstancias de la producción con la misma empresa o grupo empresarial.

El Estatuto precisa que este cómputo se aplica "con o sin solución de continuidad". Es decir, las interrupciones entre contratos no impiden que se sumen los periodos trabajados, siempre que se cumplan los requisitos establecidos.

Nueve de cada 10 personas se sienten más seguras con la presencia de vigilantes de seguridad

Los vigilantes de seguridad privada se ven sometidos al escrutinio popular en muchas de sus intervenciones. Especialmente aquellas que se popularizan en redes sociales y medios de comunicación, normalmente para trasladar una imagen negativa de sus actuaciones. Sin embargo, es menos habitual que trascienda su participación durante situaciones como los atentados del 11M, el accidente de tren de Angrois, la pandemia del Covid o la DANA, donde desempeñaron un papel esencial para la sociedad.


De ahí la pregunta: ¿cómo ven los ciudadanos a la seguridad privada en general? La Asociación Profesional de Compañías Privadas de Servicios de Seguridad (APROSER) acaba de publicar un estudio en el que aborda esta pregunta, cuya conclusión principal es favorable en términos generales. Según el documento, casi 9 de cada 10 personas afirman sentirse más seguras cuando hay un vigilante de seguridad cerca. No en vano, el 87 por ciento se sienten “mucho” o “bastante” más seguros cuando estos profesionales están presentes.

De manera específica, la gran mayoría de los ciudadanos expresa una opinión favorable sobre los vigilantes de seguridad. Ocho de cada 10 personas tienen una opinión “buena” (62%) o “muy buena” (16%), frente a quienes los valoran “regular” (19%) o “mal” (2%). Lo que más aprecia la ciudadanía del personal de seguridad es su efecto disuasorio ante posibles delitos (así lo considera un 50%), la sensación de seguridad que trasladan, la tranquilidad que aportan o el mantenimiento del control y el orden allí donde prestan servicio. Entre los atributos menos mencionados figuran la amabilidad, cercanía y trato y la profesionalidad.

Por otro lado, a la pregunta “¿crees que la ley protege suficientemente a los vigilantes de seguridad de las posibles agresiones que puede sufrir de un presunto delincuente?”, el resultado es que casi 7 de cada 10 ciudadanos (66%) cree que no, e incluso que protege más al presunto delincuente.

Del vigilante a las empresas de seguridad

El informe de APROSER aborda también la visión de la sociedad sobre las empresas de seguridad. En este caso, casi seis de cada 10 personas perciben como “buena” (49%) o “muy buena” (9%) la actividad que desarrollan estas compañías. Una percepción que se mantiene estable respecto al mismo estudio realizado por la asociación en 2020 y que mejora en tres puntos al de 2016.

El estudio analiza otras cuestiones como si la diversidad de los equipos de seguridad mejora la calidad del servicio que prestan. En este caso, las opiniones están divididas entre un 52 por ciento que considera que así es y un 29 por ciento que dice lo contrario o que no sabe no contesta (19%) a la pregunta.

Otra de las cuestiones que plantea la consulta es cómo vería la sociedad que la seguridad privada tuviera una mayor participación en casos como el terrorismo o las emergencias climáticas. En ese sentido, el estudio refleja una percepción mayoritariamente favorable hacia un refuerzo de la presencia y de las capacidades de seguridad en estos contextos.

Finalmente, APROSER mide la confianza de los ciudadanos en las soluciones tecnológicas de las empresas de seguridad privada para proteger sus datos y bienes. En este caso, los consultados apuntan que confían bastante (56%) o mucho (10%). No obstante, hay una percepción general de que las tecnologías no acabarán sustituyendo a los profesionales.