Las empresas que liderarán el mercado son aquellas que pasen de vigilar perímetros a gestionar datos y sistemas inteligentes, convirtiéndose en socios indispensables de la Estrategia de Seguridad Nacional.
Un artículo de Ramón Cuerda Riva, Ex militar y experto en Seguridad, para Escudo digital
La seguridad privada en España se enfrenta a la necesidad de incorporar un volumen masivo de profesionales para asumir las competencias que debería empezar a delegar el Estado, especialmente en la protección de infraestructuras críticas y ciberdefensa.
El sector requiere una expansión significativa tanto en personal operativo como en perfiles técnicos de alta cualificación: se estima que España deberá incorporar a más de 4.600 nuevos profesionales especializados en seguridad y defensa para responder a los conflictos globales y la nueva estrategia de seguridad interior para 2026.
El sector cuenta con aproximadamente 142.100 vigilantes de seguridad activos, un colectivo que debe crecer y tecnificarse para liberar recursos públicos de tareas de vigilancia estática.
La demanda se desplaza hacia roles que integran la vigilancia física con competencias tecnológicas avanzadas. Tales son los casos de director de Seguridad (CSO), cuya función es la de liderar programas corporativos y gestión de riesgos estratégicos y un status de alta dirección con sueldos hasta 93.000 €/año; o de operadores de drones y sistemas autónomos, dedicados a la vigilancia perimetral técnica en infraestructuras críticas y fronteras, que ya presentan una alta demanda operativa.
Otro perfiles críticos con pleno empleo son los de especialistas en Ciberseguridad, con la misión de proteger sistemas y redes frente a ataques híbridos y demás amenazas digitales. Y, para toma de decisiones, los de analistas de Inteligencia de Amenazas, imprescindibles para una monitorización proactiva para prever ataques antes de que ocurran.
Para cubrir estos puestos, las empresas españolas están acreditando competencias mediante el programa ACREDITADef 2026 , que permite a los profesionales obtener certificados oficiales en áreas como seguridad, medio ambiente y sistemas microinformáticos, o con la obtención de la Tarjeta de Identidad Profesional (TIP), tras la realización de cursos de 180 a 290 horas de formación específica en nuevas amenazas.
El éxito de la seguridad privada como pilar de la seguridad interior depende de cubrir esas 4.600 vacantes estratégicas con personal capaz de manejar sistemas inteligentes, lo que debe permitir que la seguridad pública se enfoque exclusivamente en amenazas de orden superior.
¿Necesita España nuevos modelos de seguridad privada y de empresas especializadas?
Según informes OTAN, para 2026, la respuesta es un rotundo sí. España no solo necesita nuevos modelos, sino que ya ha comenzado una transformación estructural para dejar atrás el concepto de "vigilante de garita o segurata" y avanzar hacia un modelo de seguridad privada integral.
Los nuevos modelos que España está implementando y reforzando en este ejercicio se basan en tres ejes fundamentales:
1. Modelo de "Seguridad por Diseño" e IA Generativa
El modelo tradicional reactivo (actuar tras la alarma) es insuficiente ante las amenazas actuales. Frente a este modelo, las empresas españolas están adoptando modelos en los que la Inteligencia Artificial analiza flujos de datos en tiempo real para predecir incidentes antes de que ocurran. Con el auge de los ataques combinados (físicos y digitales), el nuevo modelo exige además que el personal de seguridad privada gestione sistemas de ciberdefensa básica en infraestructuras críticas.
2. Modelo de Colaboración "delegada" (Público-Privada)
Para que el Estado pueda liberar recursos públicos hacia la defensa nacional, el modelo está cambiando la relación con las empresas privadas: se busca que la seguridad privada asuma la responsabilidad completa de la resiliencia en sectores como energía y transporte, bajo la supervisión (y no solo presencia) de las FCSE.
A través de programas como el mencionado ACREDITADef 2026 se está dotando al personal privado de competencias oficiales en áreas que antes eran exclusivas de los militares o la policía, como la gestión avanzada de crisis y redes de comunicación seguras.
El sector necesita un nuevo perfil de trabajador que responda a la hoja de ruta para la transformación de la industria de defensa de la UE. Aunque para ello sea necesario que se supere el salario base actual. La proyección económica real para estos nuevos perfiles especializados es mucho mayor que la del vigilante convencional.
3. Modelo de Sostenibilidad y Resiliencia
En línea con las directivas europeas de 2026, la seguridad privada española debe integrar la llamada seguridad verde, que consiste en la progresiva implementación de flotas eléctricas y sistemas de vigilancia de bajo impacto ambiental, y en la resiliencia operativa, es decir, en su capacidad de mantener servicios esenciales activos incluso durante apagones cibernéticos o crisis de suministro, una prioridad absoluta en la agenda de seguridad de este año.
España necesita un modelo donde la seguridad privada no sea un "gasto necesario", sino un activo tecnológico de defensa. Esto implica una mayor inversión en equipos inteligentes y una integración legal más profunda en la Estrategia de Seguridad Nacional para permitir que los recursos públicos se centren en la defensa exterior de Europa.
Cómo evolucionar las empresas de seguridad hacia activo tecnológico de defensa
Para evolucionar hacia un activo tecnológico de defensa, las empresas de seguridad españolas deben integrarse en el nuevo ecosistema de innovación soberana que impulsa la autonomía estratégica europea.
Esta transformación se articula a través de cuatro pilares estratégicos:
1. Integración en el Plan Industrial y Tecnológico (2025-2026)
Las empresas deben alinearse con el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa aprobado por el Gobierno en abril de 2025, por el cual se debe potenciar la colaboración público-privada mediante la participación en consorcios nacionales que generen tecnologías soberanas y reduzcan la dependencia exterior; así como con el desarrollo de soluciones que sirvan tanto para la protección de infraestructuras críticas civiles como para el apoyo logístico y táctico en entornos militares.
2. Adopción de Tecnologías Disruptivas (Defensa 5.0)
Para 2026, el sector debe dejar de ser un proveedor de mano de obra para convertirse en un proveedor de capacidades críticas:
* IA Generativa y Predictiva: Implementar modelos de inteligencia artificial para el procesamiento masivo de datos y la toma de decisiones automatizada en vigilancia compleja.
* Sistemas Autónomos (Drones y Robótica): Evolucionar hacia la vigilancia aérea y terrestre mediante drones que realicen tareas de inteligencia, reconocimiento (ISR) y logística.
* Soberanía Digital: Asegurar que las infraestructuras de datos y comunicaciones sean seguras y operen bajo estándares europeos de privacidad y resiliencia.
3. Fomento de la I+D+i y ecosistemas de innovación
La evolución requiere una inversión constante en investigación y desarrollo. Para ello hay que aprovechar programas como Misiones Ciencia e Innovación 2025/2026 (dotados con 139 millones de euros) y las ayudas de INCIBE para startups y pymes tecnológicas de seguridad.
También se deben estrechar lazos con universidades y centros de investigación para acelerar la aplicación de la nanotecnología, la fotónica y la computación cuántica a la seguridad. Y, sobre todo, incrementar perfiles de "Operador Tecnológico", pues el factor humano debe evolucionar al ritmo de la máquina de forma que el personal esté capacitado para responder ante ataques híbridos que combinan brechas físicas y digitales.
En definitiva, las empresas que liderarán el mercado en 2026 son aquellas que pasen de vigilar perímetros a gestionar datos y sistemas inteligentes, convirtiéndose en socios indispensables de la Estrategia de Seguridad Nacional.

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