06 junio

La empresa de seguridad privada Secoex tiñe el territorio nacional de constantes incumplimientos con las personas trabajadoras

UGT alerta de una hoja de ruta de SECOEX en el sector de la seguridad privada en el territorio nacional, que viene enmarcada en sistemáticos incumplimientos, que ponen de relieve comportamientos empresariales que deben desaparecer en la actividad diaria del sector.


Un sector que para UGT debe avanzar en nuestro país hacia modelos cada vez más comprometidos con la calidad de la prestación de servicios así como con el cumplimiento por parte de las empresas de las condiciones laborales con sus respectivas plantillas, todo lo contrario a situaciones que en determinadas empresas, en este caso Secoex, irrumpen en el mercado nacional demostrando un modelo de expansión de negocio desde el absoluto desprecio a las normas establecidas y sesgando de forma habitual las condiciones laborales de su plantilla.

Jornadas de 23 horas de servicio continuado con cuadrantes mensuales de 318 horas, contratación a tiempo parcial generando más de mil horas extraordinarias al año, intentos por otra parte de recuperación de jornada para personas trabajadoras que no han llegado a cómputo en años anteriores al natural, son entre otros incumplimientos los que desde distintos territorios UGT ha puesto en conocimiento de las distintas inspecciones de trabajo como paso inicial de actuaciones sindicales dirigidas a erradicar un comportamiento empresarial que debe dejar de cimentarse en el sector de la seguridad privada.

Desde UGT también se ha advertido a distintas administraciones que estas situaciones acontecen en algunas ocasiones en el marco de servicios de seguridad contratados desde distintas administraciones públicas poniendo de nuevo el foco en el nulo o escaso control realizado desde la administración en el seguimiento de los contratos al cual vienen obligados por Ley.


05 junio

Los 'falsos vigilantes' que protegen las villas de lujo de Ibiza: “Es intrusismo de manual”

Cada vez es más común utilizar auxiliares en categoría de vigilantes cuando no tienen la formación necesaria, una práctica que puede ser multada con hasta 600.000 euros


Es junio de 2024 y un hombre acaba de acceder al jardín de una villa de la isla de Eivissa. El intruso, que se mueve en silencio por el exterior, se encuentra, de repente, con un trabajador de la vivienda y lo amenaza. Es un auxiliar de servicio que ejerce funciones de seguridad en el domicilio sin tener título habilitante para ello. Se oyen a continuación unos disparos. Poco después de proferir las amenazas, el individuo que se ha entrometido en la finca huye a toda velocidad del lugar. Pero la historia no se da por finalizada.

Los hechos llegan al conocimiento del Grupo de Seguridad Privada de la Policía Nacional de Eivissa, quien abre una investigación que hace temblar tanto a la empresa, como al contratante y también a los trabajadores: hasta cinco multas les pueden caer, en conjunto, por proteger la villa con empleados que no cuentan con la licencia necesaria. Una de ellas (a la compañía) que puede llegar a alcanzar los 600.000 euros. “Intrusismo de manual”, apunta Alfredo Rodríguez, jefe de la unidad territorial de seguridad privada en Balears de la Policía Nacional.

Esta mala práctica es una de las más graves y repetidas que supervisan y fiscalizan los agentes desde el cuerpo de seguridad: utilizar auxiliares en categoría de vigilantes cuando no tienen la formación necesaria. Además, el auxiliar no está contratado a través de ninguna empresa especializada, otro de los requisitos para poder operar con normalidad sin enfrentarse a sanciones. El caso del asalto en la villa también se cierra con una “parte de responsabilidad penal” de la que se tuvo que hacer cargo la Guardia Civil. “Luego hubo una parte de responsabilidad administrativa, por intrusismo, que corresponde a la Policía Nacional”, apunta Rodríguez.

La seguridad privada se ha convertido no en la muleta, sino en el mejor aliado de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Lejos de ser un servicio subordinado al que se otorga desde la Administración Pública, como años atrás, cobra ahora un protagonismo difícil de gestionar. El intrusismo en el sector, tanto en Balears como a nivel nacional (en el que hay más de 20.000 Tarjetas de Identidad Profesional –TIP– en vigor), está a la orden del día.

Más de 5.000 vigilantes, jefes y directores de seguridad conforman el grueso del sector en las islas y vigilan, día a día, joyerías, bancos, compro oro, estaciones de servicio, farmacias con dispensación 24 horas y despachos de loterías para evitar delitos. Se incluyen en este grupúsculo profesional los detectives privados del archipiélago –alrededor de una quincena– y que también están fiscalizados por la Policía. En paralelo, el instituto armado supervisa las actividades de los guardapescas y los guardas rurales, de su competencia.

Falta de personal por la crisis de vivienda

“No hay sector más controlado”, afirma Rodríguez, quien explica que todos los establecimientos mencionados están obligados por ley a tener unas medidas de seguridad mínimas. Unas medidas que, sin embargo, no se pueden afrontar ya desde el sector público, puesto que la demanda en el sector privado se ha incrementado demasiado en los últimos años.

En Eivissa en concreto, fluctúa con la temporada turística. “Luego está la problemática que hay en todos los sitios: la falta de personal, principalmente por el tema de la vivienda”, asegura el representante de la unidad territorial. La crisis habitacional se extiende a las empresas de seguridad, que han de traer vigilantes de la Península. La compañía, además, se ve obligada a hacerse cargo de encontrar casa para sus trabajadores.

Por su parte, la Policía Nacional no puede controlar todos los establecimientos que requieren de vigilancia, más teniendo en cuenta los problemas para destinar agentes de las fuerzas del Estado a las islas. Entre estos, se incluyen aeropuertos o las infraestructuras públicas, como las prisiones, donde la ley permite a los vigilantes privados hacer la ronda por los exteriores. Aunque ese trabajo antes sí lo hacían los policías o guardias civiles hoy es “inviable”. “Los agentes al final somos los que somos”, añade Rodríguez.

Reunión de representantes de la Empresa y el Comité de Empresa (04/06/2025)

 Os dejo el acta de la reunión de representantes de la Empresa y el Comité de Empresa, celebrada el pasado 4 de junio en las oficinas de la delegación de Sevilla


Reunión de representantes de la Empresa y el Comité de Empresa (04/06/2025) by Ugt Trablisa Sevilla


04 junio

El Gobierno plantea que los trabajadores puedan volver de una baja a media jornada y sin perder salario durante el primer mes

La Seguridad Social se ofrece a pagar la mitad de la nómina de los empleados que se reincorporen tras una incapacidad temporal de seis meses o más y la empresa debería pagar la otra mitad


La Seguridad Social plantea que los trabajadores que estén de baja médica y se reincorporen al trabajo tras recibir el alta puedan hacerlo de manera progresiva durante el primer mes. Concretamente, desde el Ministerio de Inclusión pretenden que el empleado pueda escoger volver a su puesto a media jornada, pero cobrando el 100% de salario y siempre que vuelva de una baja de seis meses o más de duración. La empresa le pagaría la mitad de esa nómina y el Estado la otra mitad. Así lo recoge la propuesta trasladada por escrito desde el Ministerio a patronales y sindicatos y a la que ha tenido acceso EL PERIÓDICO.

La ministra Elma Saiz va perfilando poco a poco su propuesta de "altas progresivas", tal como la ha bautizado, para reformar las condiciones de reingreso de los empleados de baja. Ante el progresivo incremento de las incapacidades temporales entre la población trabajadora, desde el Gobierno quieren intervenir con una batería de medidas. Una de ellas es esa posibilidad de reincorporación paulatina tras una baja, algo que ya existe en otros países europeos y que ahora España pretende incorporar a su normativa.

Actualmente, cuando un trabajador está de baja y recibe el alta debe presentarse a su puesto de trabajo y volver a ejercer al 100% de su jornada. Únicamente si lo pacta con su empresa puede acordar una modificación de jornada y reducirla temporalmente. Si no hay acuerdo, la compañía puede exigir a un empleado que ha recibido el alta médica que se reincorpore y haga las mismas horas que hacía antes de su incapacidad temporal.

Ahí quiere intervenir la Seguridad Social y dar un plazo de hasta 30 días para que el empleado no tenga que pasar de 0 a 100. La propuesta traslada por los negociadores del Ministerio a los agentes sociales precisa que ese tiempo de gracia solo se aplicaría a bajas superiores a los 180 días. En este aspecto el Ministerio ha modificado su primera propuesta, haciéndola más restrictiva, ya que se ceñía a las bajas de 90 días o más. Y plantea actuar solo en "determinadas patologías", sin llegar a concretar más allá.

Para dar un incentivo al empleado para que coja esa reducción de jornada momentánea, la Seguridad Social se ofrece a darle la parte proporcional del salario que dejaría de percibir durante ese primer mes a media jornada. "Durante el periodo de duración de la reincorporación progresiva el trabajador trabajaría la mitad de su jornada habitual, recibiendo la parte correspondiente del salario. A la vez, recibiría una prestación equivalente al 50% de la prestación por IT por la mitad de la jornada que no trabaja", recoge la propuesta del Ministerio.

Bajas parciales para pluriempleados

Otro elemento que quiere regular el Gobierno es la vuelta progresiva al trabajo para aquellos empleados que estén en pluriactividad, es decir, que tienen en paralelo dos o más trabajos. Puede haber enfermedades o dolencias que incapacitan a un empleado para desempeñar una, pero no otra y ahí la Seguridad Social quiere permitir "cuando se encuentren en situación de IT, puedan continuar desempeñando, en su caso, aquella actividad para la que, a juicio médico, no se encuentren impedidos", según recoge el borrador.

La Seguridad Social quiere limitar esas bajas parciales "cuando en el momento de la baja inicial se emita un parte de baja médico para una actividad y para otra no" y "cuando en el momento del hecho causante se emita un parte de baja médico para todas las actividades, pero, posteriormente, se emita un parte de alta que afecta únicamente a alguna de estas".

Investigan a tres vigilantes de seguridad por la muerte de un delincuente en Alcalá de Guadaíra

* El avance de la autopsia reveló que el ladrón había muerto por asfixia tras ser sorprendido robando cables en un polígono industrial

* Los vigilantes fueron detenidos y quedaron en libertad provisional con cargos


Un juzgado de Alcalá de Guadaíra está investigando a tres vigilantes de seguridad de una empresa privada por su presunta relación con la muerte de un delincuente. A los tres se les imputa en principio un delito de homicidio y se encuentran en libertad provisional, después de que fueran detenidos la semana pasada y puestos a disposición judicial. El fallecido es un ciudadano de 49 años de nacionalidad marroquí y con numerosos antecedentes, la mayoría de ellos por robos con fuerza y hurtos.

Los hechos ocurrieron la madrugada del pasado miércoles 28 de mayo en la calle Fridex Tres, del polígono industrial Fridex. Se trata de uno de los muchos polígonos ubicados en el término municipal de Alcalá de Guadaíra, pero muy cercano al límite con Sevilla y al barrio de Torreblanca. En la citada calle, los vigilantes sorprendieron a un ladrón cortando unos cables de una arqueta. Todo ocurrió en la calle, no en el interior de ninguna nave o empresa del lugar. La intervención de los vigilantes terminó con un resultado fatal.

La Policía Nacional recibió una llamada sobre la una y cuarto de la madrugada, que informaba de que los vigilantes de seguridad tenían retenido y reducido en el suelo a un hombre al que habían sorprendido cometiendo un robo. Un patrullero de la comisaría de la Policía Nacional en Alcalá de Guadaíra llegó al lugar cinco minutos después, sobre la una y veinte. Allí se encontró con un hombre que estaba tendido en el suelo boca abajo con los grilletes puestos. Dos vigilantes estaban encima de él y un tercero de pie al lado.

Un segundo patrullero llegó dos minutos más tarde. Con los policías en el lugar, los vigilantes procedieron a retirar los grilletes. Acto seguido, los agentes le dieron la vuelta a la persona que se encontraba en el suelo, reducida, y observaron que no respondía a ninguna advertencia ni estímulo por parte de los policías. Éstos se dieron cuenta de que tampoco tenía pulso, por lo que dos policías iniciaron una maniobra de reanimación cardiopulmonar (RCP).

Los policías empezaron esta práctica a la 1:23 y la mantuvieron durante 18 minutos, hasta que llegó una ambulancia medicalizada. El personal sanitario continuó con la reanimación durante casi media hora más. Todo fue en vano. La responsable del dispositivo sanitario certificó la defunción del hombre a las 2:05. Como es habitual en estos casos, se activó el protocolo judicial para los fallecimientos en la vía pública, que conlleva el aviso a la Policía Científica, a la Policía Judicial y al forense de guardia.

La comisión judicial ordenó el levantamiento del cadáver sobre las cuatro de la mañana del día 28. El cuerpo fue trasladado al Instituto de Medicina Legal, donde se le practicó la autopsia a la mañana siguiente. El informe preliminar de la prueba forense reveló que el hombre murió por asfixia mecánica, probablemente por una compresión extrínseca del cuello, es decir, por un estrangulamiento. Todo apunta, por tanto y a la espera de que avance la investigación, a la relación de la muerte con la intervención de los vigilantes de seguridad.

03 junio

Condenada por agredir a dos vigilantes de seguridad con el tacón de su zapato en una discoteca de Palma

La mujer, nacida en Guinea, aceptó un año de prisión por dos delitos de lesiones e indemnizar a las víctimas con más de 2.000 euros


Un juzgado de lo Penal de Palma ha condenado a un año de prisión a una mujer, nacida en Guinea en 1989, por agredir a dos vigilantes de seguridad de una discoteca con el tacón de su zapato en diciembre de 2022. 

La acusada, que reconoció los hechos ante la jueza, tendrá que indemnizar a los perjudicados con 1.852 euros y 322 por las lesiones que sufrieron ambos tras ser atacados por la procesada.

Los hechos tuvieron lugar en un local de Can Pastilla el 3 de diciembre minutos antes de las 6.00 horas. Un incidente en el local entre varios clientes obligó a intervenir a los empleados de seguridad del negocio. 

En un momento dado, y mientras intentaban calmar la situación, una de las implicadas se quitó uno de los zapatos que portaba y golpeó a los trabajadores con el tacón. Uno de ellos sufrió, entre otras cosas, un traumatismo craneoencefálico. El otro, una herida en la ceja que requirió puntos de sutura.

La Policía Nacional acudió al lugar y arrestó a la sospechosa por dos delitos de lesiones. Los agentes vieron a uno de los perjudicados con una herida sangrante en la cabeza. 

La magistrada, dado el acuerdo de conformidad alcanzado entre las partes, dictó sentencia en el mismo acto.