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14 enero

Así desperdicia España el 20% de su mano de obra: 4,9 millones de personas aún esperan una oportunidad

El subempleo lastra la caída del paro y cuestiona el triunfalismo del Gobierno 


El mercado laboral español cerró 2024 con un récord en el número de ocupados y unas cifras de paro inéditas desde la Gran Recesión, una tendencia que contrasta con el enfriamiento económico en la Unión Europea. El Gobierno destaca que España es el país que más empleo crea y que la cifra de nuevos trabajadores supera la de Alemania y Francia juntas. Pero esta comparativa tiene truco: el nuestro es también el mercado laboral que más mano de obra desaprovecha, entre parados, desanimados que se han rendido en la búsqueda de trabajo y subempleados que solo encuentran uno por horas. Todos ellos aún suman 4,9 millones de personas, un 19,4% del total de la fuerza laboral española.

Aunque el descenso de los parados en los últimos años ha reducido la cifra al mínimo de la serie histórica de la holgura laboral que elabora Eurostat, desde 2009, España sigue siendo el líder europeo con el mencionado 19,4%, una métrica que mide el desencaje entre un mercado laboral y sus potenciales trabajadores. En la media de los Veintisiete es del 11,7% y en Francia un 14,4%, aunque Alemania y otros países se mantienen en el nivel del 7%. Una diferencia que sorprende en un contexto en el que cada vez más empresas españolas hablan de dificultades para encontrar trabajadores.

La principal diferencia entre la holgura laboral y las encuestas de población activa, es que incluye a personas que no trabajan y quieren hacerlo, pero no cumplen algunos de los requisitos de búsqueda de empleo o disponibilidad inmediata que definen a un parado según los estándares de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Por ello entran en la categoría de inactivos.

Así, la tasa de holgura laboral no se calcula sobre población activa sino sobre el concepto de 'fuerza laboral ampliada'. Según esta métrica, los 2,79 millones de parados suponen el 11% del total, a los que se suman otros 1,14 millones de subempleo, el 4,5%, mientras que los colectivos de desempleados considerados inactivos suman 1,01 millones, un 3,9% (un 3% de personas dispuestas a aceptar un trabajo pero que no lo buscan, y un 0,9% que sí lo buscan, pero no están disponibles). Con ello, los componentes que no se consideran paro añaden 8,4 puntos al que ya es el nivel de desempleo estándar más alto de la UE.

Ante estos datos, la afirmación de que España crea más empleo que el resto de las economías europeas no resulta tan positiva. Tiene toda la lógica que el país con la mayor holgura laboral tenga mayor margen de crear empleo, sobre todo, en un contexto de fuerte repunte del PIB. Pero no tiene mucho sentido compararse con países que tienen un desempleo y una holgura muy inferior, es decir, menor margen para sumar nuevos empleos.

La sombra del paro oculto

El debate sobre si estas personas que no trabajan son 'paro oculto' o no ha estado vigente desde la pandemia, ya que hablamos de personas que no pueden buscar empleo o están 'desanimados' por la falta de expectativas. Una polémica que nace también de las aparentes discrepancias entre metodologías estadísticas. La Encuesta de Población Activa española detecta a unos 125.000 inactivos 'desanimados' que quiere trabajar, pero no buscan activamente empleo. Sin embargo, la metodología de Bruselas los eleva a 771.000.

05 julio

Las vacantes de empleo se disparan un 44% desde antes de la pandemia y cuestan ya al PIB más de 8.000 millones para el PIB

La convergencia con las cifras europeas de empleo sin cubrir puede costar hasta 25.000 millones más


El desajuste entre la oferta y la demanda en el mercado de trabajo español se agrava pese a que el número de afiliados a la Seguridad Social superó los 21,3 millones en mayo, la cifra más alta de la historia, casi 2,6 millones más que durante la pandemia y 4,3 millones superior al final de la Gran Recesión de 2008. Pero estas cifras no han servido para solucionar uno de los problemas estructurales del mercado laboral: las vacantes de empleo, cuyo número se eleva a golpe de récord.

Según datos de la Encuesta Trimestral del Coste Laboral del INE, a lo largo de 2023 el número medio de puestos sin cubrir en las empresas superó los 148.000 -una cifra que roza ya los 150.000 en el primer trimestre del año-, multiplicando por 2,3 veces el dato de hace una década y aumentando un 44% respecto a 2019, el año previo a la pandemia, y ya restan al PIB más de 8.000 millones de euros, según constata el último informe de empleo elaborado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) -en colaboración con la Fundación BBVA-, que apunta que, "aunque el problema es menos grave que en la mayoría de países europeos, supone un problema inesperado para muchas empresas", que va a intensificarse en el futuro por la reducción del desempleo, el menor tamaño de las generaciones de jóvenes que se incorporan al mercado laboral, la jubilación de la generación del "baby boom", la emigración de talento al exterior y los desajustes formativos.

Según cuantifica, el coste estimado de los empleos que no se pudieron cubrir en 2023, en términos de menor PIB para el país, se situó en torno a los 8.150 millones de euros, una cifra que "podría triplicarse en el futuro si el mercado laboral español sigue convergiendo al patrón europeo". El director del estudio, Lorenzo Serrano, profesor de Análisis Económico de la Universidad de Valencia, advierte que "se trata de una situación especialmente preocupante si se considera el intenso proceso de envejecimiento demográfico que afecta a España" y que se irá agravando en el medio plazo.

Las empresas han desplegado todas las señales de alarma posibles porque las dificultades para encontrar trabajadores son cada vez más frecuentes y generales. Los últimos resultados de la Encuesta del Banco de España sobre la Actividad Empresarial (EBAE), referidos al segundo trimestre de este año, indican que el 41% de las compañías declararon un impacto negativo sobre su actividad derivado de la falta de disponibilidad de mano de obra, un condicionante mucho más relevante que la falta de demanda o los problemas de suministros, semejante en importancia a los costes energéticos y sólo algo por detrás de la incertidumbre política.

Los problemas para encontrar trabajadores, "aunque revisten naturalmente diferente intensidad según la ocupación, el sector o la región de que se trate" -apunta el informe-, presentan cada vez un carácter más general, afectando tanto al sector privado como al público. De hecho, los últimos datos sobre vacantes del INE muestran que entre los principales sectores afectados se encuentran la Administración Pública (36,6% del total de vacantes), la Educación y las Actividades Sanitarias. Dentro del sector privado la ausencia de candidatos "afecta a todo tipo de sectores", algunos que requieren trabajadores relativamente más cualificados, como las actividades profesionales, científicas y técnicas (8,1% del total), y otros más tradicionales y con menos valor añadido, como el comercio (10,9%) y la hostelería (3,8%).

El informe pone como ejemplo las demandas de empleo registradas en el SEPE, que muestran que, de las 15 ocupaciones más solicitadas en 2023 -que suponen casi la mitad del total de solicitudes-, ocho corresponden a Ocupaciones Elementales, cuatro a trabajadores de los servicios de restauración, personales y vendedores, dos a empleados administrativos comunes y sólo una a trabajadores cualificados del sector agrícola. En suma, "la mayor parte de los parados responden a perfiles de baja cualificación, por lo que las empresas tienen más dificultades para cubrir los empleos más cualificados. Eso no significa que no haya asimismo con frecuencia complicaciones para cubrir también los puestos de menor formación", incide Serrano.

30 abril

La economía de España vuela: el PIB bate todas las previsiones ante el tirón de la inversión y las exportaciones

* La economía crece un 0,7% trimestral y destroza todas las previsiones
* La inversión y las exportaciones sorprenden al alza en el primer trimestre
* El crecimiento interanual de la economía sube hasta el 2,4%


La economía de España vuela. El PIB ha batido todas las previsiones con un crecimiento del 0,7% intertrimestral (se esperaba un 0,4%) y un avance interanual del 2,4% en el primer trimestre de 2024, según el avance publicado por Instituto Nacional de Estadística este martes. Los expertos de Unicredit esperaban que el PIB de España se expandiese un 0,3%, mientras que el consenso del mercado hablaba de un 0,4% trimestral. Todas estas previsiones han quedado en nada ante la fortaleza inusitada de la economía española. Esta publicación llega tras el buen dato del último trimestre de 2023: tal y como confirmó el propio INE, la economía de España creció un 0,6% intertrimestral, batiendo también todas las previsiones del mercado.

De ese buen dato del 0,7%, la demanda nacional contribuyó con 0,2 puntos al crecimiento intertrimestral del PIB. Por su parte, la demanda externa aportó 0,5 puntos, una auténtica sorpresa en medio de la desaceleración de la economía europea. Por agregados de demanda, el gasto en consumo final de los hogares creció un 0,3%, mientras que el de las Administraciones Públicas se redujo un 1%. Por su parte, la formación bruta de capital registró una variación del 1,3%. Este último dato es relevante, puesto que la formación bruta de capital equivale a la inversión, que a la postre es el componente clave para que una economía crezca más en el futuro.

La inversión es clave para la prosperidad y el crecimiento futuro de una economía. En el caso de España, es cierto que la construcción ha vuelto a 'tirar' de este componente (algo que no es tan positivo porque la vivienda no es un bien exportable), pero también lo han hecho otros componentes clave como el de 'maquinaria, bienes de equipo, sistemas de armamento y recursos biológicos cultivados', cuyo crecimiento ha sido del 3,7% en el primer trimestre. La nota negativa en este apartado la han puesto los 'productos de la propiedad intelectual' que acumulan otro trimestre en negativo, con una caía del 0,3%.

La variación interanual del PIB fue del 2,4% este trimestre, tres décimas más que la del trimestre precedente. Los expertos esperaba que el PIB interanual se quedase en el mejor de los casos en un crecimiento del 2%. Por otro lado, la demanda nacional contribuyó con 2,2 puntos al crecimiento interanual del PIB. Por su parte, la demanda externa aportó 0,2 puntos. Los dos motores de crecimiento está funcionando a la vez y generando importantes sinergias en una economía que está sorprendiendo a los expertos por su fortaleza. Cuando parecía que la actividad iba a desacelerar ha sucedido todo lo contrario. La economía acelera para presentar el mejor crecimiento trimestral desde finales de 2022.

Por agregados (hablando en términos interanuales), el gasto en consumo final ha perdido algo de fuelle al caer dos décimas respecto al trimestre anterior y crecer un 2,6% interanual. El de los hogares se mantuvo, tras incrementarse un 2,3%, y el de las Administraciones Públicas se incrementó un 3%, 1,1 puntos menos que en el trimestre precedente. Por su parte, la formación bruta de capital registró una variación del 1,1%, superior en 1,1 puntos a la del trimestre anterior.

España crece mucho más que Europa

La economía de España ya se convirtió en 2023 en unos de los propulsores del crecimiento de la zona euro, que se mantuvo en positivo por muy poco (+0,4%). La salud del consumo y el aguante del sector exterior están generando una situación que no se veía desde hace tiempo: España crece mucho más deprisa que la zona euro y se prevé que lo siga haciendo este 2024 y, quizá, también en 2025.

Una comparación pertinente se puede realizar con el país vecino, Francia, que también ha presentado este marte datos preliminares sobre la actividad de su economía. Aunque la economía francesa resiste mejor que lo esperado, sigue creciendo por debajo del ritmo de España: en el primer trimestre creció un 0,2%, sobre todo gracias al consumo y en menor medida a la inversión, indicó este martes el Instituto Nacional de Estadística (INSEE), cuyas cifras son mejores que las que había anticipado hace mes y medio.

04 marzo

La economía española sorprende a Europa: el empleo crece sin inflación y emerge una competitividad inesperada

* Citi anticipa el liderazgo de la economía española en crecimiento este 2024 en Europa
* Destaca la buena salud del empleo español y el repunte de las exportaciones de bienes
* La mejora de la productividad, los Next Generation y el ahorro embolsado serán clave


La recuperación de las economías de la periferia europea tras la crisis del Covid está siendo distinta de lo que habrían deseado los países del núcleo del Viejo Continente. El PIB nominal de los países periféricos ha cerrado 2023 mostrando una recuperación más fuerte en Portugal, Grecia y España que en Alemania y Francia, según los datos que recopila Bloomberg, y en el último año España ha liderado el crecimiento de la región. Ahora, Citi entona el 'mea culpa' y reconoce haberse equivocado con sus estimaciones previas para los países de la periferia. 

El banco estadounidense analiza los puntos fuertes que han permitido a estos países sorprender positivamente en el último ejercicio, y augura un 2024 en el que España repetirá como la economía que más crecerá entre los principales de la zona euro. Entre los catalizadores que van a impulsar a nuestro país, según Citi, destaca el aumento del empleo y la productividad, y también el repunte de las exportaciones, no sólo de servicios turísticos, sino también de bienes. Pero no son los únicos motores que llevarán a España a encabezar el crecimiento del PIB en la región este año.

"El comportamiento económico de la periferia europea ha sorprendido positivamente otra vez en 2023, y no ha sido sólo por la normalización del turismo post-pandemia", arranca Citi en su informe, un documento en el que pretenden "destapar las nuevas fortalezas que apuntan a un crecimiento sostenible más fuerte de cara al futuro, incluso en Italia", destaca el banco estadounidense. "España ha crecido un 2,4% en 2023, frente al consenso de Bloomberg que apuntaba a un 0,9% a principios de año. Portugal, un 2,2%, frente al 0,5% esperado, Grecia un 2,1%, frente al 0,6% previsto, e incluso Italia ha logrado sorprender al alza", indica Citi, al tiempo que destaca cómo "las sorpresas positivas han sido mucho peores en Alemania, con un -0,2% frente al -0,6% esperado, y en Francia, con un 0,9%, frente a la previsión del 0,2%".

¿Qué es lo que ha llevado a la periferia a sorprender tan positivamente frente al núcleo duro de Europa? 

Las diferencias con la crisis de 2012, cuando se acuñó el término despectivo PIGS para referirse a estos países, son notables. "Esperábamos que la crisis energética, el endurecimiento de las condiciones de crédito, la dilución de los efectos de la reapertura post pandemia y un apoyo fiscal en declive pesasen en los periféricos más que en el resto. Nos hemos equivocado", reconoce Citi. "Estos vientos de cara han sido mucho menos fuertes, lo que anticipábamos, y han aparecido nuevos vientos de cola que creemos que se mantendrán durante los años 2024 y 2025", indican desde el banco americano.

Las estimaciones del banco apuntan a un avance del 1,5% en 2024 para España y Grecia, y del 1,2% para Portugal. Por detrás quedaría Italia, con un 0,5% estimado, y Alemania, que crecería al menor ritmo de los cinco, un 0,2% interanual.

Empleo y exportaciones de bienes

Dos de los factores más importantes que están contribuyendo a blindar el crecimiento de la economía española a ojos de Citi son el buen desarrollo del empleo en nuestro país, y también de las exportaciones, que ya no sólo están contribuyendo por la parte de los servicios turísticos, sino que también están dando sorpresas muy positivas en el frente de los bienes.

La fortaleza que está mostrando el mercado laboral español es especialmente destacable. El banco estadounidense destaca cómo "la creación de empleo en la periferia probablemente es la sorpresa alcista más fuerte que se ha visto en los últimos dos años. En 2023, España, por sí sola, ha conseguido crear la misma cantidad de puestos de trabajo que Alemania, Francia e Italia juntas", indican, incluso a pesar de que "Italia también ha tenido un crecimiento del empleo destacable".

21 diciembre

Andalucía a la cola por tercer año en PIB per capita

El Gobierno andaluz defiende que la Comunidad converge y que la sequía es la que lastra el crecimiento mientras la oposición carga contra la "propaganda" económica del Ejecutivo.
      

El recetario neoliberal de bajos impuestos y competencia fiscal, con el modelo de Madrid en el horizonte, que aplica desde enero de 2019 el PP de Juan Manuel Moreno Bonilla en una Comunidad con tasas de paro estructural y bolsas endémicas de pobreza y miseria, no termina de funcionar.

Por tercer año consecutivo, Andalucía aparece en las estadísticas del INE como la última Comunidad Autónoma –ha sido superada por Extremadura y solo Melilla está peor– en términos de Producto Interior Bruto per capita, que divide el PIB (un sistema de cómputo discutido por alguna escuela económica, pero predominante) por el número de habitantes.

Cuando el PP llegó al Gobierno andaluz –de la mano de Ciudadanos y Vox– tras las elecciones autonómicas de diciembre de 2018, el PIB per capita en Andalucía era 19.103 euros, el 74,1% respecto a la media del Estado, y estaba por encima del extremeño que era de 18.829 euros.

La brecha económica entre Andalucía y el resto del Estado sigue igual que hace 20 años

A finales de 2022, había mejorado, tanto en términos absolutos como relativos respecto a la media del Estado y ascendía a 21.091 euros, el 74,9% de la media. Sin embargo, Extremadura superó a Andalucía a finales de 2020. Y desde ese año, Andalucía es la última Comunidad Autónoma en la tabla. Extremadura está ahora en los 21.343 euros.

La consejera andaluza de Economía, Hacienda y Fondos Europeos, Carolina España (PP), ha achacado que el hecho de que Andalucía ocupe la última posición en el incremento de la población. "Andalucía tiene un modelo económico que atrae población mientras que ésta se reduce en otros territorios", dijo, según recoge Europa Press.

Convergencia

A un dato se aferró el Gobierno andaluz. España defendió: "Que Andalucía está mejor de lo que nos la encontramos en 2019 es una realidad. Los datos son incontestables. Estamos avanzando en convergencia y estamos dando pasos firmes. El problema es el lastre".