* El Ministerio de Trabajo estudia recoger la demanda de los sindicatos en el reglamento
* El texto que fija la cuantía cada año no podría modificar el Estatuto de los Trabajadores
El encargo de un nuevo informe al comité de asesores del Ministerio de Trabajo para que sugiera una cifra para elevar el SMI en 2026 marcó el pistoletazo de salida de una nueva negociación en la que por primera vez, el porcentaje ocupará un lugar secundario frente al tratamiento de los complementos salariales. CEOE se muestra escéptica respecto a la pretensión de los sindicatos y se prepara para impugnarla en los tribunales si se aborda en el propio decreto para aumentar el umbral salarial.
CCOO y UGT condicionaron hace semanas el acuerdo con Yolanda Díaz a que se evite que las empresas puedan compensar o absorber los pluses que tuvieran reconocidos los trabajadores como vía para adaptarse al nuevo umbral mínimo sin tener que subir los salarios. Se trata de una cláusula incluida en el acuerdo del SMI de 2025 y que se había trasladado a la mesa de negociación para transponer la directiva de salarios mínimos, por lo que Trabajo también ha asumido este objetivo como propio.
A mediados de semana, Díaz se comprometió a abordarlo "en paralelo" a la subida del SMI, sin concretar en qué ley o reglamento se incluiría el cambio. No obstante, fuentes del departamento trasladaron que la idea era abordarlo todo en un mismo paquete, es decir, en el real decreto que dicta la subida del salario mínimo. Las fuentes sindicales consultadas por este periódico indican que la decisión aún no está tomada, aunque presionan para que se opte por esta vía ante el bloqueo de la negociación para trasladar la norma europea.
En el ámbito empresarial se muestran convencidos de que un cambio de estas características requeriría de una ley y no tendría cabida dentro del reglamento. Los sindicatos quieren conseguir que los trabajadores que están inmediatamente por encima del SMI, porque tienen un salario base más reducido al que suman complementos por toxicidad, nocturnidad o peligrosidad, también puedan verse beneficiados por este incremento. Algo que los empresarios entienden que choca con la regulación laboral y que dan por sentado que se recurrirá en los tribunales si Trabajo tratar de hacer este cambio por real decreto.
El Estatuto de los Trabajadores establece que "operará la compensación y absorción cuando los salarios realmente abonados, en su conjunto y cómputo anual, sean más favorables" que los que fijen las normas o los convenios colectivos y que el SMI "no afectará a la estructura ni a la cuantía de los salarios profesionales" que superen este umbral. Dos artículos de una ley que no podrían anularse a través de un real decreto, previsto para desarrollar una norma, no para cambiarla.
"Un obstáculo importante al que deberá enfrentarse la iniciativa reglamentaria será sortear los diversos preceptos legales que facultan a la empresa para absorber y compensar los salarios fijados en el orden normativo con el mayor salario abonado" explica a elEconomista.es el socio de Sagardoy, Marc Carrera. "La modificación del régimen jurídico de la absorción y compensación requiere una norma con rango de ley (esto es, ley formal o real decreto-ley). Una norma con rango reglamentario como es un real decreto no puede modificar lo previsto en el Estatuto" concluye el socio del área Laboral de Uría Menéndez, Mario Barros.
En este sentido, el abogado laboralista recuerda que la normativa persigue que ningún trabajador perciba una remuneración que sea inferior al SMI aprobado, "pero no que este repercuta e implique el incremento del salario que venía percibiendo el trabajador, cuando dicho salario en su conjunto siga siendo superior al nuevo SMI". Los sindicatos persiguen que el salario base -el fijado en las tablas salariales- se iguale al salario mínimo aprobado cada año, de forma que los complementos se configuren como un extra que compense una dedicación mayor o la exposición a riesgos durante el desarrollo de su jornada.
El Tribunal Supremo también se ha pronunciado en diferentes ocasiones sobre esta materia reiterando la capacidad de las empresas de aplicar la absorción o compensación de complementos salariales. Tras años en los que el criterio variaba en función de si era un plus homogéneo (antigüedad, mejora voluntaria u horas extras) o no homogéneo (idiomas con nocturnidad), fuentes del sector legal destacan que ahora el factor determinante es si la compensación y absorción se prohíben expresamente en el convenio colectivo de referencia. Algunos acuerdos colectivos vetan esta posibilidad respecto a las subidas de las tablas salariales pero no se refieren al SMI, por lo que la empresa puede hacer este ajuste.
El SMI superará los 1.200 euros
Díaz no ha puesto plazos para que el grupo de representantes del ámbito académico, los ministerios de Trabajo, Economía y Hacienda y los sindicatos entreguen su informe, que dará paso a la negociación con los agentes sociales. Estos tienen que valorar la inflación, la evolución de la economía o los salarios para recomendar dos cifras de subida, una más elevada por si estos trabajadores tienen que empezar a pagar IRPF a partir de 2026 y otra más moderada por si siguen libres de hacer esta aportación fiscal.
El primer encuentro, que tuvo lugar el jueves, no dio pie a avanzar en qué rango se situarían estas cifras, no obstante, el último dato de inflación interanual (2,9% en septiembre) apunta a que superará por primera vez los 1.200 euros. El umbral salarial quedó fijado en 1.184 euros brutos al mes en 14 pagas a comienzos de 2025, por lo que un alza del 1,3% ya serviría para superar este rango y todo apunta a que será superior.
Los salarios pactados en convenio están creciendo más de un 4% por lo que desde los sindicatos se apunta a que la subida debería situarse en esa dirección. Si bien, los salarios reales muestran un avance más moderado, del 3,8% según la última Encuesta Trimestral de Coste Laboral (ETCL), siendo esta la referencia que tomaron los expertos el año pasado para estimar el salario medio bruto y cumplir con el mandato de fijar un SMI acorde al 60% de ese promedio.
Fuentes empresariales deslizan que sería difícil oponerse a una subida que vaya en línea de la inflación, mientras que los sindicatos consideran que en esta ocasión la cifra no supondrá un problema. No obstante, en ocasiones anteriores, CEOE ha condicionado el acuerdo a que se compense la subida del SMI en los contratos de licitaciones del sector público y se moderen las cotizaciones del sector agrario.
Trabajo se ha mostrado favorable de revisar el primer condicionante y ha impulsado una proposición en este sentido a través de Sumar, no obstante, el Gobierno ha cerrado la puerta a poner en marcha una rebaja de las cotizaciones que aporta el sector agrario, uno de los más vinculados al salario mínimo.
Fuente: CEOE impugnará el blindaje de los complementos salariales en el decreto para subir el SMI

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